Pajaritas de papel

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No voy a hablar de papiroflexia u origami sino del proceso de fabricación de papel. Los tutoriales de cómo hacer papel artesanal a partir de papiros machacados o con papel triturado lo dejamos para otro día. Prometido.

El motivo es que leí por ahí que imprimir en papel era comparable a quemar un bosque, y no soy de poses extremistas cuando no existe razón para ello.

Fabricar papel es algo que esencialmente no ha cambiado desde el siglo II a.C. Básicamente consiste en un árbol al que se le quita la corteza, quedando la madera desnuda. Ésta se tritura dando lugar a una pulpa que pasa por unas máquinas para eliminar los grumos y quedar lisa y manejable. Se tamiza y el resultado se seca.

La invención de la máquina de vapor permitió la fabricación a gran escala del papel en el siglo XIX. Pero son las Fourdriniers, las que en 4 pasos pueden llegar a fabricar hasta más de 60 km/h de papel.

- Muy bien, y con los árboles ¿qué pasa?

Pasa que árbol que se corta, árbol que se repone. En este sentido la industria papelera es plenamente consciente de que sin árboles no hay papel y los árboles se cosechan como los tomates con la diferencia de que a un tomate no le lleva varios años crecer. Luego están los listos que quieren hacer dinero saltándose el paso de replantar. Pero a esos hay que combatirlos en todos los ámbitos de la vida.

La especie más utilizada es el pino. Uno solo puede dar lugar a 80000 folios A4. Que se replante no significa que podamos usar el papel arbitrariamente como si el mundo se fuese a acabar mañana. Ser conscientes de ello marca más la diferencia que las elevadas soflamas eco-apocalípticas de un chalado cantamañanas o de un listo que pretende llamar la atención para trincar pasta en forma de asociación poco seria.

Además cuando reciclamos papel estamos ahorrando miles de litros de agua. Dos tercios del total del papel fabricado se recicla.

La madera sin corteza no se pasa por una “minipimer” tamaño industrial sin más. Antes hay que convertirla en astillas. A las astillas hay que quitarles la lignina, que es lo que proporciona rigidez a las paredes celulares de los árboles y plantas. Se trituran dando lugar a una pulpa de la que es preciso separar las fibras de celulosa. Estas fibras hay que lavarlas, pasarlas por un tamiz y finalmente por un proceso de secado. Si se requiere que el papel sea blanco, antes de tamizarlas hay que blanquearlas, y aquí es donde dependiendo de los productos empleados para ello, podremos clasificar nuestro papel en ecológico o no.

Para el secado, la fibra tamizada se deposita en una malla tipo cinta transportadora y las fibras se van prensando hasta eliminar la mitad del agua que contiene. Unos cilindros a 100º C planchan el resultante para acelerar el secado.

A partir de aquí si el papel necesita tener unas determinadas características según tipo de impresión se añade un recubrimiento con aglutinantes y aditivos.

Vuelve a pasar por otros rodillos calientes que giran en sentido encontrado y que dan al papel la textura final. Este proceso se denomina calandrado.

El papel termina en enormes bobinas que posteriormente se cortarán según sea preciso.

¿Vemos un esquema gráfico? Mejor.

abitat papel

 

Conclusión: no es preciso renunciar al bello arte de hacer pajaritas de papel, de garabatear un pensamiento difuso, el nombre de un ser amado con corazoncitos y estrellas o simplemente hacer la lista de la compra. Si vas a usar papel, con moderación y mejor reciclado. No hay que sentirse culpable por eso.

Tags: papel abitat

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