Infalibilidad científica en peligro: los CSI

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Cuando se privatizan servicios lo que prima es el criterio económico y esto hace que la calidad se vea afectada. Lo cual tampoco significa que lo público por el mero hecho de serlo sea más eficiente.

 

Los ingleses han privatizado los servicios de sus CSI y las consecuencias de momento es la revisión de mas de 9000 casos de un laboratorio forense por presunta manipulación de resultados. Desde que se hizo esto hace 5 años, las pruebas se examinan por empresas privadas y por laboratorios internos de la policía. El resultado es el siguiente: juicios que se van al traste y la pérdida de imparcialidad.

El criterio económico hace que un médico no te pida un TAC si lo puede solucionar con una radiografía o que te mande un genérico que luego te hace vomitar en lugar de un medicamento más caro con igual principio activo pero que no te causa el vómito. En las pruebas que se envían a los laboratorios pasa igual: unas se mandan a un sitio y otras a otro; en lugar de enviarlo todo se envían muestras y al final se pierde el contexto.

Veamos un ejemplo: se hiere a una persona con un arma, en lugar de enviar a analizar el arma, las muestras de sangre y la ropa de la victima, se manda solo una muestra de sangre del arma y de la víctima para ver si coincide el ADN. Llega el juicio y se le pregunta al científico si el arma es la misma con la que se dispara a la víctima. Pues aunque el ADN coincida, para contestar afirmativamente a la pregunta, poder examinar el arma y estudiar la distribución de las manchas de sangre, hubiese sido lo correcto. Conclusión: caso desestimado.

 La reducción de fondos afecta a todos los ámbitos y en los CSI supone que muchas de las pruebas que custodian estas empresas, si tienen que cerrar, ¿las meten en un trastero y echan el cierre? Es una pregunta retórica con mala respuesta.

Dicen que el tiempo es oro y para recoger pruebas y analizarlas también. Los científicos no pueden hacer su trabajo como les gustaría, no pueden formarse ni comparar datos si no es a costa de sacrificar su vida privada. Aunque eso de formarse por uno mismo sacrificando tiempo y dinero y en España es lo normal. Lo que no es normal es que las preguntas que se deberían haber formulado al principio de la investigación se hagan en el juicio y no se obtengan respuestas adecuadas como hemos visto en el ejemplo de antes.

¿Y si es la empresa privada, en lugar de la policía, la que debe decidir qué debe examinarse y qué no y además interpretar las pruebas? También se está haciendo para evitar la fragmentación de las pruebas por un lado y garantizar imparcialidad policial por otro, pero ¿quien garantiza que la empresa está haciendo su trabajo correctamente? ¿Auditorias de calidad?

Las empresas deberán acreditarse y eso es costoso; o repercuten el precio o si no les salen las cuentas no lo harán.

 abitat

-¿Y a qué viene hablar de los CSI ingleses llegados a este punto?

 Primero para desmitificar a los Horatio y Grissom de la tele. Pero también porque este mes hemos estado pendientes de un caso penal de complicada solución donde una parte de la sociedad opina una cosa y otra lo contrario. No nos ponemos de acuerdo ni con los partidos de fútbol y el VAR o video arbitraje. Con la misma imagen uno ve un penalti y el de al lado no. Hasta los árbitros manifiestan opiniones encontradas con el reglamento en la mano. ¿Qué podemos hacer?

Se pueden mejorar cosas, cambiar otras, ver qué funciona en otros países y qué no.

De ahí a que la Justicia se someta a según qué intereses, no es de recibo aunque lo hace, lo ha hecho y lo hará.

A todos nos gusta que en una película de terror el malo acabe hecho pedacitos. Sin embargo la justicia es otra cosa, para bien y para mal.

Expresemos nuestras opiniones, protestemos si es preciso hacerlo, pero cuidado, hoy es el malo el que está entre rejas, mañana puedo ser yo o usted y sin haber matado una mosca. Eso si que es una película de terror. Las reclamaciones al chapuzas del CSI.

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